Amarula en mano, sin pucho ya. Lo dejé. Ahora me atraco con otras cosas. Pensamientos, por ejemplo.

Y mejor largar... mejor dejarlos salir... mejor evitar exceso de pensamientos. De pensar boludeces, por sobre todo. De pensar, bah.

Mi Diario Intimamente Publico.

Sos testigo de mi raye. Si lo creés necesario, sugerime un psiquiatra, que no me ofendo. Vamos viendo.


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jueves

El Castigo de Eliana

Y su recuerdo se mantendría arraigado a su piel por los siglos de los siglos...
Aún sentía ese retuerzo en su estómago si algo le recordaba. Continuaba pendiente de su vida, con lo poco que podía saber de ella luego de haberle pedido que la olvidara, que se alejara, que desapareciera de la faz de la tierra, que la dejara renacer, porque su juego le hería el alma.
Saber de su solaa existencia le traía desolación.
Saberlo allí, palpable, la inquietaba al extremo.
Había decidido por su propio bien, por mantener algo de la poco cordura que no le arrebató, olvidarlo.
Eliana sabía muy bien, que para poder continuar con lo que le quedaba de vida, debía desterrar su pasado, hacerlo agua, y evaporarlo con un nuevo sol. Pero era tan difícil...
Hay amores que permanecen intactos, hay deseos que no se olvidan, hay olores que no se quitan.
Prometió, juró y aseguró que lo eliminaría de su mente, porque sólo así podría recomenzar.
Pero lo que ella no sabía, era que ése amor, era más fuerte que todas las promesas juntas, que todos los desencantos, que todas las heridas sufridas en su nombre.
Ahora ya no sabía como olvidar. Era tan grande ese sentimiento, que ni por todos los Dioses de la Antigua Grecia podría arrancarlo de su corazón.
Era su castigo, por haberse permitido amar, aún sabiendo lo miserable que puede ser tan grandioso sentimiento.

domingo

La revancha de Carmina

Jamás hubiese imaginado que las cosas se darían de ese modo.
Ni por casualidad se le cruzó por la cabeza que él sería quién la rescataría del naufragio, y que ella sería su guarida y su renovación.
De mundos tan pero tan iguales, de la misma tierra, de la misma raíz, tan distintos ellos, tan similares ellos mismos.
Cuán sorprendente puede ser el destino, y cuánto más bonitas se dan las cosas si se deja fluir el porvenir.
Carmina no imaginaba que sería él. Que le devolvería la alegría. Que podría disfrutar de ser ella misma con alguien más. La autenticidad que emana del aire cuando están juntos, es lo que los hace tan particulares.
Sin envolturas, sin moños, sin brillo, sin artificios, son ellos.
Y Carmina ahora va por la vida guiñándole un ojo al destino y levantándole los hombros al pasado. Se ríe a carcajadas y disfruta del presente, de este presente que es tal y como lo soñó, excepto por la persona que la acompaña. Que no por no haberla soñada es menos querida.
Mirá destino, mirá como te jodimos bien jodido y ahora estamos dándole una vuelta de tuerca a ese retorcido pasado. Mirá como son las cosas.
Mirá que linda se la ve al lado de él....

sábado

En el contexto de Eliana: La Moderna de Eugenia

Eugenia es una mujer abierta, fresca, un tanto misteriosa, independiente, culta, sumamente comunicativa, y con ambiciones de dar con el compañero ideal.
Al igual que Carmina, que Rosaura y que Eliana, aún no había dado con el hombre que le moviese la estantería, como dicen las madres, a modo de consuelo tras una nueva decepción amorosa.
Lo cierto es que Euge andaba rumbeando por el mundo del amor cibernético hacía ya bastante tiempo.
Con una agenda colmada de encuentros breves y esperanzados, se paseaba por el mundo de las citas a ciegas, eliminando de su mente el miedo a lo desconocido, y aumentando su ego personal cada vez que le contaba a sus desafortunadas amigas, que el viernes saldría con Martín, el sábado almorzaría con Sebastian, por la noche ése mismo día conocería a Esteban, y el domingo lo utilizaría para analizar cual de los tres podría llegar a ser El Hombre.
Funestamente, el domingo, luego de hacer su balance, se daría cuenta de que ninguno de los tres colman sus perspectivas, y así, el lunes, desde su oficina ubicada en el barrio de Almagro, se lanzaría a la nueva selección de posibles amores para el fin de semana.
Ni Carmina, ni Rosaura ni Eliana estaban muy tranquilas con el modus operandi de Eugenia. Lo creían arriesgado, trabajoso, de un presupuesto elevado -ya que cada cita requería una preparación onerosa- y por sobre todo, ficticio.
Consideraban que aquellas personas que su inquieta amiga podría llegar a conocer por ese mundo binario, demostrarían sólo facetas demasiado rosas, y que Euge otra vez, tras la primer veta de gris, volvería al desánimo y al desencanto que deja el regreso a la realidad.
Ni Esteban, ni Martín ni Sebastián cumplirían la lista de requerimientos de Eugenia. Sin embargo ella mantenía la convicción de que entre todos los “Perfiles” que abundan en el mundo del ciber amor, estaba su hombre, ése que la colmaría de besos soft, y que la abrazaría con sus brazos hard, y que la mantendría por siempre cerca, como la Santa Globalización reza.

Y ustedes que dicen que no hay hombres - comentaba ella- están equivocadas, porque si se fijan bien, todos los días se dan de alta muchos nuevos “Perfiles”.

martes

Eliana: El bananón

Seguía Eliana transitando los caminos del amor, en su viaje incansable con la ilusión de hallar su media naranja.
Ya había visitado varias verdulerías, variedad de naranjas, algunas jugosas, otras más agrias, algunas las había probado, otras solamente las tanteó. Un mordisquito, sentia el aroma que emanaba, una apretadita para ver cuan madura estaba la fruta... Pero en el cacheo de naranjas, se topó con El Bananón. No con una banana, con un banano, ¡con un Bananón!, de los más excentricos, de los más desagradables.
Y sí, El Bananón es el típico prototipo de chico que aparenta ser "bien", que es como la tarjeta del Banco Hipotecario, así, todo "Canchero"...
El que se las sabe todas y si alguna no se la sabe, la inventa, aunque quede como un gil. Es el que quiere llevar las riendas en absolutamente todo.
Es el que la tiene re clara con las cosas que hace dos veces, porque en la primera falló por bruto, pero que no note...
Es el que se inventa una vida para promocionarse porque con la real aburre. Pero que no se sepa...
Es El Bananón.. Ése que se hace el Macho de América y termina siendo un Mandilón. Es Bananón y es Mandilón. Es Ambos. Lo más cómico es que Eliana se topó en la catación de naranjas con este banana. A tiempo se lo sacó de encima. Ahora es un recuerdo, un muertito en el placard. Ahora toma mates con su amiga Carmina y se da cuenta de que Bananón es compañero insoportable de la facultad a la que ella asiste. Y las dos se ríen, y no pueden creer lo chico que es el mundo. Y Eliana se descojona contándole anécdotas a Carmina y ésta se burla otro tanto de Mandilón y no puede creer lo chiquito que es el mundo... Y Eliana sabe que sólo la naranja da buen jugo. La banana se pone negra enseguida, pierde su brillo, y resulta ser un chasco si como El Mandilón de nuestra historia, más que fruta fresca, jugosa y deliciosa, es Bananón.

domingo

Eliana atestigua: Las desventuras de Carmina.

Es recurrente en las personas la acción de observar alrededor y verificar que su situación no es la peor, sino que hay otras, que son mucho más graves, y así, encuentran consuelo en desgracias ajenas. Eliana, como ya hemos dicho, era incansablemente observadora. Y si bien sus seis años al lado de él, habían tenido sus cosas buenas, en la balanza pesaban más las malas. No por violentas, o catastróficas, simplemente eran malas. Vacías y malas. Sin embargo, sabía que ese tiempo no era tiempo perdido, sino cosecha de experiencias para, de ahora en adelante, reconocer lo que quiere y lo que no. En su trabajo de campo, y en su búsqueda de consuelo por no saberse la más desdichada, reparó en Carmina. Una chica de pueblo, de su misma edad, ambiciosa, bonita, inteligente, transparente, curtidísima… Carmina vivó enamorada toda su vida. Enamorada de él, y de aquél, y del otro. De a uno a la vez, pero siempre enamorada hasta las vísceras. Dejaba todo por amor, se olvidaba del mundo, se olvidaba de ella. Y tuvo que enamorarse de él que la superaba en edad, en picardía, en experiencia, en vicios, en labia. Y claro que eso vende, y ella compró hasta las últimas consecuencias. Nadie apañaba esa relación, y más enamorada estaba ella ante la negativa de su familia. Como por obra de un mago negro, en sus entrañas se instaló la descendencia de ambos. Cegada por la esperanza de una familia ideal, decidió unirse en sagrado matrimonio. Contra todo y contra todos, Carmina y Él, dieron el sí, ante Dios, ante la Justicia, ante ellos mismos, ante su futuro retoño que atestiguaba desde el interior de la damisela enamorada. Cual novela centroamericana, y como obra del retorcido destino, Carmina recibió su primer cachetazo. En su mismísima noche de bodas, volvió a ser una. Sin esperarlo, imaginarlo, su retoño se retiró de la escena, dejándola a solas otra vez con el que ahora era su marido. Las cosas pasan por algo. Si bien lamentó esa gran pérdida a su corta edad, y luego de jugar varias de sus fichas más preciadas, se dio cuenta de que el destino le había allanado el camino para poder soportar cualquier situación. Si superaba eso, superaba lo que sea. Eliana había sido testigo ocular de los golpes de Carmina. Del matrimonio imprevisto y fugaz, porque no duró mucho luego de la pérdida. Del embarazo sorpresivo, breve, y doloroso. De la calaña que su amiga se había puesto al hombro, y de la cual supo deshacerse con estrategias pensadas y movimientos claves. De todas las lágrimas de sangre que había tragado….

Confirmaba su idea de que las propias adversidades no son nada, cuando se observa la desgracia ajena. De alguna manera se sentía obligada a no quejarse de su pasado, sabía que su desamor no era nada en comparación con el de Carmina.

Si bien sus historias eran distintas, ambas compartían algo: A fuerza de cayos en el alma, ahora sabían lo que querían, y lo que no.

jueves

De desamores y nuevas esperanzas

Y bueno, la encuesta no tuvo muchos votos,diez en total, pero los suficientes para concluir en que el nombre de la historia de Eliana será "De desamores y nuevas esperanzas". Cómo este es un blog muy completo, no puedo dejar de compartirles lo que sería la tapa del libro (si, ya se, soy un delirio) si es que éste se editase en la realidad. Asi que acá tienen. Agradecimiento especial para Orne que es la editora responsable de la parte gráfica en este site. Yo del paint no paso, no me voy a llevar laureles ajenos...
Ya pronto, post finales, vendrán más entregas de esta historia que como bien dije, nace en partes..

domingo

Eliana II: Observando a Rosaura.

Eliana era una persona sumamente observadora. No diremos que su cabeza se asemejaba a la de una calculadora, porque sería rotularla injustamente, pero no mentiríamos si dijésemos que no daba un paso sin antes pensarlo más de cien veces.
Ponía en la balanza los pro y las contras. Meditaba todas y cada una de las consecuencias que podían acaecer a partir de su determinación. Vacilaba, repensaba, analizaba, observaba y volvía a analizar. Su actitud era igual para todo, incluso para el amor. Su vida se mantenía en orden, en tanto y en cuanto ella considerase todos los pasos a dar. Se manejaba cual jugador de ajedrez profesional. Cuidando siempre de la reina, que obviamente era ella, movía peones y alfiles estratégicamente. No se preocupaba demasiado por el rey, ya que esa pieza aún no estaba definida en su tablero. Si había algo que Ely le envidiaba a Rosaura, era su capacidad de acción sin tanta reflexión. Su mejor amiga era una chica audaz, activa, decidida, espontánea. No menos estratega que ella, claro está, pero más lanzada, en el buen sentido de la palabra. Rosaura era parte de su vida desde hacía muchísimos años, de ella había aprendido mucho, a través del método de la observación y de la escucha. De algún modo Eliana la admiraba, la veía grande, avasallante, una mujer de la nueva era. Pero ahora Rosaura había bajado un peldaño, porque se había enamorado, y por ese amor, se olvidó de ella misma.
Desde chicas, Ros tenía el imán que atrae “chicos bien”. Salía con quines todas querían salir, conocía los lugares que todas querían conocer, viajaba a los sitios a los que todas querían viajar, recibía los regalos que todas querían recibir. No estaba en su currículum el haber sido abandonada, jamás pagaba una cuenta, nunca salía con alguien que no tuviese movilidad propia. Si no la llevaban a un buen restaurante, no habría segunda salida. Si el cine no estaba en los planes durante la semana, haría de cuenta que jamás lo conoció. Si a la tercera cita no recibía mínimo, un perfume importado, estaba totalmente descartado. Así se manejaba Ros, y no le había ido nada mal.
Claro que todos siempre, por algún lugar hacían agua, y pese a que le cumpliesen todos sus caprichos, algo les faltaba ya que nunca pasaban a la segunda ronda. La chica “sólo para entendidos” era la gloria para muchos caballeros que se desvivían por una noche en su compañía, por su teléfono, por su mail, por una mirada de sus hermosos y penetrantes ojos café. Así era la historia de Rosaura, el premio mayor. Pero esta niña se enamoró, ya les conté. Se enamoró y perdió. Dicen que las mejores mujeres se quedan con los peores hombres. El caballero en cuestión, no era inculto, ni desagradable a la vista, no era el típico muchacho “simpático”, aparentaba ser un hombre trabajador, de convicciones bien arraigadas, de valores fuertes, con metas, proyectos, ambiciones. Si bien no era del status social al que Ros estaba acostumbrada, estaba segura de que él era su media naranja.
Al principio, el caballero en cuestión no tenía ojos más que para ella. Su mundo era su amada, su interés mayor, mantenerla hechizada, contenta, cumplirle todos sus caprichos, ser su mejor amigo, su hombre, su compañero. Toda escoba nueva siempre barre bien. Hasta que se gasta, claro está. Y de a poquito se gastó, y la madera comenzó a barrer el piso y a rayar el parquet tan pulido y brilloso que en algún momento pareció ser eternamente impecable. Y para Ros, era tarde, porque se había enamorado.
Ahora era ella quién pagaba las salidas, si las había. Quién regalaba los perfumes, quién pagaba los viajes, quién avivaba el fuego.
Eliana era una chica observadora. Se mantenía alerta y expectante. Analizaba todos y cada uno de sus pasos. Y los ajenos. Dicen que la virtud mayor del buen observador está en alertar los movimientos ajenos para no caer en los mismos errores. Ahora Eliana sabía que en su proceso de filtrado, debía considerar no enamorarse en seguida. No quedarse con lo primero que ve en su futuro Romeo y ponerlo en el pedestal de San Valentín.
Debía andar con cuidado, esta vez, para no repetir la historia de Rosaura, su amiga, la chica que era “sólo para entendidos”, y que ahora había caído perdidamente en los brazos de un ocho cuarenta.

martes

Ayuda lectores, ayuda!!!!!

A ver... basicamente el tema es el siguiente: seguramente algunos de ustedes se hayan detenido a leer el inicio de esta historia que está naciendo en pequeñas entregas y que aún no tiene un título definido. He pensado varias posibilidades pero no estoy muy segura de ninguna de ellas, a todas les encuentro un pero. Sin embargo, ninguna termina desagradándome por completo. Es por eso que creo conveniente y acertado, además de muy interesante, que ustedes colaboren conmigo en esta dificultosa decisión. Necesito encontrarle título a esta historia. Sé que para ayudarme, deben saber más menos de qué viene la cosa; quienes hayan leído la primera entrega tienen una idea, quienes no lo hayan hecho, les sugiero lo hagan, y quienes no tengan ganas de leerla pero quieran participar de esta selección, los hago participes y les acorto el trabajo ofreciéndosle una pequeña sinopsis de la historia:
Eliana es una joven adulta residente en la ciudad cosmopolita porteña, quién, luego de varios desamores que la han dejado profundamente herida y curtida, decide darle una nueva chance al estado primaveral que en algún momento consideró desterrar de su cotideaneidad. En este intento de encontrar su otra parte, decide no darle chance al error, y es por eso que propone una búsqueda por medio de un método particular. Se trata de un proceso de filtrado; a partir de parámetros pre establecidos, surgidos por la prueba y el error, de la observación de experiencias ajenas, de lecturas relacionadas a la materia, de testimonios de otras mujeres cercanas y no tanto, de un importante trabajo de campo. Es así que nuestra protagonista se lanza en la investigación del género masculino, e inevitablemente, se encuentra siendo testigo ocular de miles de historias ajenas, y partícipe de otras tantas que le son propias. El viaje de Eliana podrá terminar en buen puerto, o quizá no. De todos modos, el transcurso de su travesía es digno de ser contado.
Y los títulos que se me ocurrieron son los que están en la encuesta de acá al costadito, asi que no tienen más que elegir el que más les parezca que va. Si tienen alguna sugerencia o se les ocurre algo mejor, también pueden chiflarlo en los comments. No descarto otras ideas, pero olvídense de reclamar derechos de autor ok? Bueno gente, les agradezco la futura colaboración, avisen a otros bloggers q me vengan a dar una mano, y bueh... eso... a ver que sale de todo esto!!!