Amarula en mano, sin pucho ya. Lo dejé. Ahora me atraco con otras cosas. Pensamientos, por ejemplo.

Y mejor largar... mejor dejarlos salir... mejor evitar exceso de pensamientos. De pensar boludeces, por sobre todo. De pensar, bah.

Mi Diario Intimamente Publico.

Sos testigo de mi raye. Si lo creés necesario, sugerime un psiquiatra, que no me ofendo. Vamos viendo.


martes

Amor con sabor amargo...

Se levantaba a su alrededor una pared negativa, una pared insuperable, un muro de cemento imposible de derribar…

Él llegó un día con su sonrisa perfecta, su piel blanca y sus cabellas castaños, su mirada sincera y sus manos dulces. Su voz, su humor, sus palabras, su perfume, su imagen, su transparencia la envolvieron y la dejaron casi casi a su merced.

Casi. Como un artesano fue moldeándole el alma con caricias, el corazón con gestos, gastando el muro inquebrantable para abrirse paso a su vida.

Y ella que había perdido la habilidad de amar, se dejo educar otra vez en el arte del amor.

Lo miraba a los ojos y sabía que era sincero. Escuchaba sus palabras y no dudaba de que fueran ciertas; sentía sus caricias y las recibía apaciguada porque sabía que no corría riesgos de que de esas manos se alejarían de su piel.

Pero así y todo, pese a la constancia de él y al intento de ella, algo muy dentro suyo no permitía relajarse totalmente, y de a poco la flor que había sido abierta volvió a guardarse pétalo por pétalo, volviendo a formar un pimpollo cerrado, imposible de atravesar.

Él la quería muchísimo, y ella lo quería a él. Y por ése amor que le tenía, lo dejó ir.

Si hasta ahora no había logrado entregarle su alma, no podía pretender que él siguiese a su lado bondadoso y paciente, a la espera de que la guardia de esta mujer herida bajase por completo.

Hubiese sido muy egoísta de parte de Mara mantenerlo a su lado, aún sabiendo que lo adoraba, pero no lo amaba, y hubiese sido muy tortuoso para Segundo quedarse con ella, conociendo la realidad, que tan clara se la había dicho tantas veces.

Otra oportunidad de ser feliz perdida, porque el amor a medias no es amor.

El amor, si sabe a poco, sabe amargo…

5 comentarios:

Hayat dijo...

Hay veces que hay que saber dejarlo marchar

Ale dijo...

el amor y la confianza son casi inseparables.

se parecen más al dar que al recibir.

si no son totales, hay que llamarlos de otra manera.

abrazo y un brindis por los amores en donde no caben dudas

Agnes Milk dijo...

Para mi el amor cambia de sabor muy seguido ¿Por qué ya no escribes?

Carito dijo...

Gracias amigos por sus huellas...
Agnes Milk... hoy vuelvo a escribir, promesa. Tengo una hermosa historia para contarles...

carmeloti dijo...

Me has hecho llora, me has leido el alma, porque acabas de describir mis últimos seis meses, pero sin embargo tras dos semanas sin él su ausencia me pesa y me está hundiendo, yo que tantas veces le dije que no podia curar mis antiguas heridas su partida ha abierto los abismos de nuevo...